| MÚSICA EN AISEN |
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M Ú S I
C A D O C T A
La Región de Aisén ha desarrollado
a su interior una capacidad de creación artística en muchos de sus hijos,
nacidos aquí o aclimatados en esta zona, como un fenómeno digno de ser
estudiado en el campo de la sociología y la sicología. Por de pronto, es
importante hacer notar la calidad de la enseñanza básica y media recibida por
sus habitantes, de parte de esos profesores normalistas del siglo XX. Los que han
vivido aquí durante las décadas del 40, 50 o 60, habrán percibido la calidad
humana de esos maestros de escuela rurales y citadinos, en su mayoría chilotes,
de la forma comprometida con la enseñanza de valores como los que otorgan (u
otorgaban) el teatro, la danza, la música y la literatura. Y sin pedir nada
especial a cuenta de ese tiempo de entrega y relación espiritual con los
estudiantes. Si no, ¿cómo explicar la infinidad de obras especiales que creó
para niños y adolescentes un Eusebio Ibar, por ejemplo? Se trataba de estimular
la imaginación y de que la creatividad buscara un campo de cultivo por símisma.
Es cierto, los tiempos han cambiado. Pero no miremos con extrañeza o
indiferencia la cantidad de grandes músicos que han nacido como artistas en esta
zona del frío, la lluvia, la nieve y del viento.
Por esas razones, que no son
inocuas, es que buscaremos destacar las personalidades que han paseado el
nombre de Aisén (a secas) por todo el mundo.
MÚSICOS DESTACADOS
En el momento de crear este portal,
y un poco al azar de materiales extraídos de nuestros archivos, queremos
escribir sobre Iván Barrientos Garrido, maestro de la guitarrá clásica y
compositor de gran prestigio.
IVAN BARRIENTOS Y LA “SUITE AYSÉN”
Profesor de música titulado en la
Universidad de Chile, se había especializado en guitarra clásica. El
perfeccionamiento lo alcanzó en Italia, en el Conservatorio de Bérgamo. El
encantamiento de la música y el amor a su tierra, son constantes en sus
partituras.
“Mis primeros trabajos son de
adolescencia, improvisados temas en la guitarra que siempre existió en casa de
mis padres. Pero fue después de 1968, cuando regresé de Italia, que me inicié
como compositor en el verdadero sentido de la palabra.”, declaró a la prensa
cuando su obra llamó la atención de críticos y editores.
Como suele acostumbrarse en un país
donde la cultura es una materia prima de segunda clase, trozos de la obra que
fijó su fama las ocuparon sin citar autoría (ni menos pagar derechos) en
programas de televisión de alto nivel.
Una obra fijó su nombre como
compositor. "Al amparo de la nostalgia y de la angustia de ser extranjero
(en Italia), esbocé la primera parte de la Suite Aysén, que finalmente
terminaría en Chile, en 1980”, declaró a la Revista Ercilla (11.07.84). Más
tarde, el autor agrega un factor más íntimo a aquella versión: "La Suite
Aisén nació una otoñal y lejana mañana en Aisén cuando luego de un tiempo
perdido, encontré la raíz profunda del amor, de ese amor que todos buscamos y
anhelamos desde siempre". Confesión interesantísima para quienes
escudriñan la fenomenología de la creación en el arte.
La suite, compuesta para guitarra,
flauta, oboe y piano, consta de cinco movimientos: "Trémolo",
"Llamada", "Preludio", "Tonada" y
"Finale". Emplea estructuras musicales simples y acoge las armonías
instrumentales que la sinceridad de su emoción exige. Fue dedicada a Lany
Neumann S.
Tal vez sea injusto que esta breve
reseña no se extienda sobre otras piezas escritas bajo su firma y personalidad.
Por ejemplo, luego aparecen la breve “Serenata Lago Verde”, para guitarra y
flauta, y “Escenas de Aisén”,de cuatro movimientos para guitarra sola y dos
para dos guitarras. Cada una posee un nombre: "A un bosque de ñires",
"Estudio frente a un lago", "A un suave atardecer de
estío", "A una mujer: Marianela", "A un amigo del
Baker" y "A un rosal de Coyhaique".
Iván Barrientos, desde hace veinte
años, ha constituído un sólido dúo de guitarras con el joven músico Juan
Mouras, también coyhaiquino. De él escribiremos enseguida.
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