| INSISTIMOS: ¡SILVA ORMEÑO EN EL OLVIDO AISENINO! |
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Reiteramos el contenido de nuestra crónica de
noviembre ("N.N. en el cementerio de Puerto Aisén. José Antolín
Silva yace en el olvido") la que fue apoyada por innumerables correos que
enviamos a las autoridades de la Región y Alcaldes de Puerto Aysén, Coyhaique
y Chile Chico.
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En
efecto, José Antolín falleció el 30 de Noviembre de 1954, en el Hospital de
Puerto Aisén, por causa de un "coma urémico y arteriosclerosis", a
las 21:55 hrs, siendo atendido por el Dr. Jorge Ibar Bruce. Registró como
domicilio la pensión de don Vicente Durán, en calle Chile Argentina s/n (frente
al cerrito Mirador, y la casa todavía existe) y es el único error nuestro pues
señalamos que había fallecido aquí. Error que aceptamos pues don Vicente no fue
específico cuando tiempo después nos entregó un manuscrito de Silva y nos habló
de la soledad en que murió el fundador de Balmaceda.
Tenemos
certificado a la vista y sólo nos cabe recordar que Ibar Bruce dejó una gran
obra en sus registros de memorias de personajes locales y en su estudio de la
lengua chona, todo ello publicado y al servicio de la posteridad.
En la
época de su enfermedad, Silva Ormeño trabajaba su "campo" de Bahía
Erasmo, lo que significa que su tesón, y tal vez una situación económica débil,
le obligaba a buscar un medio de vida y un lugar propio "donde caerse
muerto" como es popular decir. Desde su deceso descansa en la tumba número
339 del Cementerio de Puerto Aysén. Y allí no está inscrito su nombre y por eso
ha permanecido tantos años olvidado, lo cual no es causal de perdón para los
que viven en la Región y tienen el deber de reconocer a los próceres que
ayudaron a forjarla.
También
el Cementerio ha tenido la gentileza de certificar que los restos de Silva están
en la tumba 339 del Patio 2, y que es la que fotografiamos.
Por
otro lado supimos hace pocos días, desde Comodoro Rivadavia, que una nieta de
José Antolín desea trasladar sus restos a Bahía Erasmo. Este deseo tan insólito
nos parece, además, impracticable por razones legales (salvo que cremen los
restos y los retiren en un ánfora). Pero, sería el colmo del sinsentido y un
hurto al futuro reconocimiento que merecen los despojos de José Antolín Silva
Ormeño, legendario salvo para ignorantes de la historia de Aisén.
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